Regulación legal en España sobre la eutanasia y la asistencia al suicidio

eutanasia-muerte-digna

Recientemente, se ha reabierto el debate sobre la despenalización de la eutanasia con el mediático caso de un señor que ayudó a morir a su esposa que padecía esclerosis múltiple desde hacía 30 años.

En nuestra constitución está reconocido en el artículo 15 el derecho a la vida como un derecho fundamental: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.”

¿TENEMOS DERECHO A ELEGIR CUANDO Y COMO MORIR?

Una persona puede suicidarse y, si no lo consigue no se le castigará penalmente, pero sí que cometerá un delito de inducción o auxilio al suicidio quién ayude a otro a suicidarse o lo convenza para que lo lleve a cabo.

Nuestro Código Penal castiga en su artículo 143.1 con prisión de cuatro a ocho años, al que induzca o determine directamente a otro a suicidarse. La característica de la inducción es que se produce cuando se dirige a una persona que no ha decidido suicidarse por ella misma. 

Por otro lado, el art. 143.2 CP castiga con prisión de dos a cinco años a quien presta auxilio a una persona que ya está decidida a suicidarse para que lo pueda llevar a cabo, es decir, al que coopera en el suicidio de otro. Puede cometerse el delito lo mismo procurando los medios para cometer el suicidio, que proporcionando consejos al suicida sobre el uso de las armas, la técnica del suicidio, entre otros. 

¿Y EN EL CASO DE QUE SE COOPERARA DE TAL MANERA QUE SE LLEGARA A EJECUTAR LA MUERTE DE OTRA PERSONA?

Si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte de otro la pena se eleva a prisión de seis a diez años en el artículo 143.3 del Código Penal. Se conoce también como homicidio consentido y la diferencia con la cooperación al suicidio es que en este caso el cooperador lleva a cabo de su propia mano la muerte de otra persona que había adoptado la decisión de quitarse la vida, mientras que en el caso anterior es el propio suicida el que ejecuta materialmente su propia muerte. Debemos decir que es necesario que el suicida sea plenamente consciente, y su voluntad plenamente libre, de lo contrario sería un homicidio. 

¿Y EXISTEN SUPUESTOS EN LOS QUE ESTAS PENAS SE PUEDAN REBAJAR?

Sí, el código penal prevé que las penas por la cooperación al suicidio se pueden atenuar o rebajar si la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, eso sí, siempre que exista una petición expresa e inequívoca del enfermo. Esta es la llamada «eutanasia activa directa», prevista en el artículo 143.4 del Código Penal

Si, además, quien ayuda a morir es un familiar, se puede aplicar la atenuante de parentesco del artículo 23 del Código Penal. 

Y si el cooperador confiesa su autoría, como ha ocurrido en el caso que al inicio comentábamos, puede concurrir también la atenuante de confesión del art. 21.4º del Código Penal. 

Aplicando pues todas estas circunstancias que atenúan o rebajan la pena, la pena de prisión puede quedar rebajada a incluso dos años de prisión, por lo que en este caso en el que el marido ayuda a morir a su esposa que padece una enfermedad incurable con graves padecimientos en el que ella se lo ha pedido y él una vez suministrado el fármaco que terminó con su vida, confesó a las autoridades los hechos, la pena de prisión podría serle impuesta una pena de 2 años y careciendo de antecedentes penales podría el juez acordar la suspensión de esta pena y su no ingreso en prisión.

¿EXISTE ALGÚN SUPUESTO QUE NO ESTÉ PENALIZADO?

No son punibles ni la eutanasia pasiva, que consiste en no administración de tratamiento o la suspensión de un tratamiento ya iniciado, ni la eutanasia indirecta que consiste en la aplicación de sistemas terapéuticos para tratar el dolor pero que pueden adelantar la muerte por depresión del sistema nervioso y, en general, del tono vital y del funcionamiento de los distintos órganos.

Por lo tanto hay que analizar cada caso, puesto que la respuesta penal puede ser muy diferente, pudiendo ir desde la falta de tipicidad, es decir, que los hechos no estén castigados penalmente, hasta casos de eutanasia o, incluso, homicidios imprudentes o dolosos.

¿Y EN EL RESTO DE PAISES DE EUROPA, ESTA LEGALIZADA?

Holanda, Bélgica y Luxemburgo son los únicos tres países en los que la eutanasia está legalizada. Holanda fue el primero, en 2001 y no considera delito punible la práctica de la eutanasia siempre que se ajuste a los requisitos previstos por ley, y solo a petición del paciente, no de sus familiares. Los menores también pueden estar sujetos a la eutanasia, que pueden solicitar ellos mismos a partir de los 12 años, aunque necesitan el consentimiento de los padres hasta los 16.